martes, 23 de diciembre de 2014

Diez Años


Hace diez años, un 30 de mayo, acepté mi homosexualidad.

Ese día, el mundo cambió para mí. Como vuelto a nacer, como quién ve el mundo de otra manera.

Diez años llevo esperando para hablar con vos una tarde, creyendo estúpidamente que te ibas a aparecer. Al inicio, ni sabía cómo iba a hablarte, después, al pasar el tiempo y viendo que un saludo era lo único que se cruzaba entre nosotros y sin esperanza de algo más, el nudo en mi garganta se fue deshaciendo, perdí la esperanza y encontré alternativas, ahora simplemente el hablar con vos, no lo deseo.

En estos diez años he aprendido más de la vida que los primeros 24. Aprendí que la gente falla, y aprendí que la gente entra y se va de tu vida, que los amigos valen oro y los que están estarán por mucho o poco tiempo. Aprendí a aprovechar cada momento con ellos.

Aprendí que uno nunca estará solo en cualquier camino que uno emprenda. Dichosamente, hay gente buena, de la que uno puede aprender mucho y ellos están dispuestos a guiarte. La vida me permitió conocer a Gustavo, ex numerario del opus dei, ex militar, abogado, ingeniero industrial, gran consejero, El Gran Maestro, le llamo. Me enseño y guió en mis primeros años de esta nueva vida.

Encontré grandes amigos, leales como ninguno, Raul, Guillermo, Javier y mantuve a algunos, de mi vida pasada, Diego, Gilberto. Sí, todos abiertamente gay.

Otros muchos como Erick, Ricardo, Misael, Amanda, Donato, Gabriela, Jose Pablo, Josué, Leonardo, Manfred, Melvin, Ronald, Tomás, Manuel por nombrar algunos, me han permitido desarrollarme personal y profesionalmente. De ellos he aprendido mucho, y les guardo gran aprecio. Aprendí a ser feliz conmigo mismo, a sentirme orgulloso de lo que soy, a no temerle a la gente, a salir a la calle, a manifestarme, a no temerle a salir en televisión o en el periódico en medio de una marcha de orgullo gay. He recibido muchas muestras de cariño por parte de muchos otros.

Convivir en medio de la comunidad LTGB me ha enseñado a no juzgar a la gente, cada quien tienen sus historias y situaciones donde uno solamente puede y debe aceptar, comprender y promover. Si uno puede ayuda, si no, simplemente acompaña.

Por eso no te juzgo. Desde mi perspectiva veo tu persona y tu situación. No te miento y te soy sincero, cargo un gran resentimiento para con vos. Siento que me fallaste como padrino y como amigo. 

Sé que te pudieran haber llegado comentarios de mi salida del closet, esperé que llegaras a ayudarme cuando mi mundo era un caos, por dicha esperé sentado. Que no lo supiste a tiempo, no sé, nunca te lo pregunté. Que debí haberte buscado de manera más activa, quizás, pero siempre había tenido el concepto que los amigos llegan y no se buscan, o al menos eso hago yo. O quizás lo que había no era amistad, como yo pensaba, tampoco lo sé, nunca lo pregunté, después lo deduje. 

También me he preguntado por qué nunca te volviste a acercar más allá de un saludo de compromiso por el cumpleaños, un saludos en la calle y a la carrera. ¿Mi negativa para verte? ¿tu respeto a ésta mi decisión? no lo sé. ¿Las apariencias quizás, de verse con alguien abiertamente gay en San Joaquín? tampoco lo sé.

Después simplemente te ignoré. Preferí no saber de vos como preferí no saber de nadie de mis antiguos amigos en San Joaquín. En mi casa está prohibido hablar de vos y de ellos, así lo pedí, por mi salud mental, mi salud hepática, para evitar vomitar y perder la paz.

Pero llega estas fechas de fin de año, como quien espera lo no deseado, tu regalo aparece, el que no correspondo y llega año con año y me recuerda tu existencia y tu ausencia. Algunos de ellos me han servido, otros han terminado en la caridad y otros ni siquiera los he abierto. ¿Por qué no comprende que no lo deseo? (Quizás por que no le has dicho, quizás no comprende que al no corresponderlo es porque no lo deseo, me respondo a mí mismo). O quizás lo sabe pero insiste para que algún día provoque una reacción en mí. Si esta última era tu intensión, felicidades, lo has conseguido, esta es mi reacción.

No voy a hacer malagradecido. Te agradezco el gesto pero preferiría que no lo hicieras, pues es como regalar a quien ya no conoces. Aprovecha mejor el dinero, cómprale un café a una persona sin hogar, regálale una bolsa de arroz a alguien y acuérdate de mí cuando lo hagas. Prefiero ese regalo a que me envíes cosas, porque ni siquiera te dignas a aparecer por acá.

Algunos de mis amigos me preguntarán por qué gasto mi tiempo en esto. Porque no es por vos que lo hago, es por mí, porque justo ahora estoy cerrando mucho círculos y ya correspondía cerrar este, que hace tanto tiempo me duele. 

Diez años tardé en hablarte y espero no tener que volverlo a hacer.

El Kadejos.






domingo, 2 de noviembre de 2014

El final


Más bien le había dado muchas largas al asunto, pero el final será esta semana.

A Manuel, aunque ya no me significa nada en mi vida (como leer entre líneas que sí, aún me autoconvenzo, quizás lo que quedó fue que hirió mi ego) en realidad desde hacía ya bastante tiempo, le tenía un poco de compasión, su situación no era fácil. Y aunque no se comunicó gran cosa desde febrero de este año, cosa que no me extrañó, tampoco lo busqué, las razones, después las conocerán. 

Solo le busqué para recuperar algunas cosas mías y después de esto el final es definitivo, cosas como un bolso muy chiva y uno de mis favoritos, que me regalaron y el cual se lo había prestado por un tiempo y unos parlantes para un iPhone que son de mi hermano y aunque no los necesitamos lo pedí solo para cerrar círculos.

Como buen científico que soy, terminé mi experimento social, nunca me buscó ni para actualizarnos, obvio como amigos, eso dice mucho y según pude leer entre líneas, no es de fiar. No me sorprendió.

Ahora recojo los tiliches faltantes y continuo mi marcha por mi vida que ha girado de manera muy positiva.

Cierro finalmente este circulo, etapa de la que aprendí mucho y de la que no quiero replicar en mi vida. Aprendí todo lo que uno no debe de hacer a sus amigos y a quienes te brindan la mano, a ser agradecido y a sacar tiempo para todos, al menos, estar pendientes. Si las personas están a tu lado es porque nos necesitamos, si te buscan es porque te quieren y si no, ni te merecen ni merecen tu tiempo. Obviamente hay cosas que hay que provocarlas y toda acción tiene su reacción (3º ley de la termodinámica) de ahí uno toma medida para actuar.

Sacado todo esto de mi ser, felizmente llegó el final.



Feliz, pues obvio. Ahora tengo una gran luz en mi vida, las puertas del mundo se han abierto para mí y el destino me ha escogido para cosas grandes, inimaginables y jamás soñadas, que estoy asumiendo con gran expectativa y esperanza. Que necesito cerrar otros círculos, sí, pero solo a nivel laboral y profesional, tengo una cadena menos, me siento más liviano y libre.

Mundo, prepárate que ahí voy dispuesto a conquistarte.

Felizmente, Kadejos


martes, 22 de abril de 2014

La decisión


La vida es interesante.

Muchas veces ella misma se encarga de atar y desatar las cosas, ella sola. Sin ayuda. A nosotros sólo nos toca vivirla, ella nos guía como si fuera un largo tobogán o una montaña rusa. Muchas veces nos toca viajar rápido y hacia abajo, otras lento y hacia arriba y de vez en cuando una que otra vuelta y uno que otro tramo agitado.

Pues bueno, ella se encargó de desatar mis lazos afectivos con Manuel. A pesar de todo lo caminado, el esfuerzo puesto en llegar a hacer algo importante en su vida a nivel sentimental fracasaron, o al menos no lograron los objetivos que yo me había propuesto, pero quizás sí resultaron para causar un impacto diferente en él.

Después de algunas sospechas de que salía con otra persona, cosa que personalmente no me molestó, confirmé los hechos el día que fui al rosario del niño en la casa de sus papás. Nunca me dijo nada, ni el día que lo molesté (en realidad fue un reclamo afectivo) el 14 de feb cuando publicó unas fotos de algunas mamada que le regalaron con motivo de la fecha, un "luego te explico" fue la respuesta. Explicación que nunca llegó pero que obtuve con mis propios ojos cuando yo llegué y me abraza de forma muy particular, me pareció muy rara. Su noviecillo, celoso por los visto (obvio, al ver que su pareja me abraza, a mí, semejante ejemplar de belleza y carisma). Cuando nos reunimos al final de la actividad pública y en un ambiente muy íntimo, su pareja deja su mano sobre el hombro de Manuel, como marcando territorio, casi casi es que se la saca y lo orina y al resto de la casa. El asunto a mí me quedó muy claro, y dignamente, con un tiempo prudencial de por medio, pedí guantes y sombrero, que me retiraba del lugar.

El hecho de que tenga a alguien que lo quiera y lo mime no me molesta. Lo que sí me molestó fue el hecho de que no me lo contara. Ví que es el tipo de persona, al menos conmigo, que mantiene una relación de amistad en un solo sentido, es decir, yo te cuento mi vida, yo te comparto mis detalles, yo te abro mi alma pero tú no me compartes nada. Harto estoy de este tipo de relaciones, que al final lo que te deja es un gran vacío en el alma, una frustración porque te deja pensando que tenés que entregarte aún más para que se te abran contigo, cosa que nunca va a pasar y se genera un círculo vicioso de chupasangre, donde te sacan a voluntad propia todo lo que puedan y no entregan nada y cuando ya no te ocupan, te desechan.

Como dice la canción "ya viví esta escena y con mucha pena, te digo no, conmigo no, dí lo que podía pero a media puerta se quedó mi corazón", siempre tuve la inquietud de que si me apartaba de él en las condiciones en las que estaba, es decir, dejar de estar a su lado en este momento duro en la vida, le podía afectar mucho, y no quería ser yo otro motivo de tristeza y desolación. Con la historia que teníamos, con lo que me había dicho, con las promesas hechas, y los sueños proyectados, tanto por él y por sus cercanos, nada de eso se cumplió. Y yo, como puta esperando cliente en un viernes santo; o sea mamita, espere sentada.

La decisión la tomó él, él fue el que se apartó, el que tomó otro camino, el que alejó. Yo a la espectativa, como el gran Perdedor simplemente me aparto y me muevo. No es la primera vez que lo hago, no es el primero que simplemente no soy el escogido. Pero vale, con todo y todo... así no se retribuyen las cosas y no es que tenga que hacerlo, pero al menos algo de cortesía es lo que se esperaba. Si no cumplió como pareja (cosa que sólo esperaba como una posibilidad) tampoco cumplió como amigo. Ahora que coma mierda.

En fín, C'est la vie.

La vida te ata y desata. Muchas veces más vale dejar a los muertos donde están y no andarlos reviviendo. 

Pero Kadejos se movió, la cadena se rompió. Ya no espero nada, ya no lo busco ni lo llamo. La vida se encargará de enseñarle lo que perdió. Sí, todo lo que perdió.

Ahora simplemente sigo mi vida, y sí soy cordial con él, pero desde lejos.

El Kadejos.


sábado, 4 de enero de 2014

Equilibrio


Se dice que para ser feliz no hay que esperar nada de nadie. Yo en lo personal no creo eso. Podrá quizás, evitarse uno algunos enojos o desilusiones, pero así de vivir amargado, mmm,  no.

No les miento. Con la salida de Manuel de la cárcel me hice ilusiones (yo y solo yo), cómo si solo yo y sus amigos cercanos de visita semanal existiéramos en su mundo. Después de una vista rápida de domingo y posterior regreso a un régimen semi institucional, es decir, solo sale los fines de semana, pensé que compartiríamos él y yo un poco más de tiempo. Pobre iluso, pasaron 2 meses hasta que lo volviera a ver, a punta de mensajes estábamos y llamadas los martes. 

Los fines de semana pasaba en casa esperando me invitara para irlo a ver, nada. Pasaba deprimido, angustiado y sinceramente desilusionado. Como si todas las muestras de cariño y tiempo que le dediqué no le hubieran impactado, como si el esfuerzo de cocinarle hubiera sido en vano y el sacrificio de levantarme temprano un sábado, después de una semana laboral, no hubiera sido la gran cosa. 

Me decía: Esto no me puede afectar y sin embargo lo hacía. Que si lo hice feliz en su momento (y creo que sí) eso debía bastarme. Uno no debe de esperar nada a cambio de lo que das con amor (en realidad al menos un Gracias espera uno). Aunque debo de confesar que después de pasar cada fin de semana durante más de medio año visitándole en la cárcel uno sinceramente espera algo más.

Llegué al punto de escribir Catarsis en un momento donde necesité un respiro, un desahogo de mi situación. Pero como en muchos casos, como dicen: lo que es de uno, ni quitándose el tiro y lo que no lo es, ni poniéndose para que le den. En el preciso momento, como si estuviera programado, como si me estuviera viendo por TV, justo cuando ya sólo me quedaba presionar Aceptar para borrar su número de mi celular y sacarlo permanentemente de mi vida, me llegan los mensajes de justificación del por qué de la lejanía, todas las razones muy bien justificadas y convincentes (al rato era lo que yo quería escuchar y me tragué todo el cuento). En fin, hubo una nueva visión de la situación. 

Con el tiempo se alcanzó el equilibrio en mi alma. Ya no espero su llamada los martes, no espero que me invite a pasar un rato con él los domingos. Si lo hace, bien, y si no, pues también. El centro de mi vida vuelvo a ser yo.

Claro, no les niego que haya un deseo sexual de ambas partes, porque así nos lo hemos expresado y actuado en ciertos casos, no les niego que me encanta que me diga Mi amor, o que me encanta que me robe un beso, de hecho, creo que estoy como enamorado de él. 

También me confieso que me alegré que cuando se presentó la situación esporádicamente y sin ser planeada (en serio) de restregarle en la cara el chico con quien salía y como decirle mira lo que te perdés. Claro eso implicó un sentimiento que no me lo esperaba, me dio un sentimiento como si lo estuviera abandonando, eso me mató, y creo que mató mi intento de relación con ese mae. Simplemente no puede con mí mismo el hecho de estar con alguien y que mi corazón estuviera con Manuel, no lo podía hacerme eso y hacérselo a ese chaval.

Incluso llegué a comprarle un ipod que yo quería y no me lo regalé a mí, si no a él (eso es amor)

Apesar del gran sentimiento que tengo, ya aprendí a no esperar nada de él, si llama bien, si no me textea, está bien, yo lo hago y él verá si contesta o no de inmediato. No me angustio si pasan las semanas y no lo veo o si van a pasear y no me invitaron. Sé muy bien lo que es que le invadan espacios vitales a uno, eso no quiero hacerlo con él.

Ya me siento en paz conmigo mismo con respecto a esta situación, y creo que eso es lo más importante, que nadie me robe la paz.

Vuelvo a un punto de equilibrio donde soy dueño de mi vida y mi alma. Continuo la búsqueda de... ¿una relación? .... en realidad ni sé si la deseo o no. 

Ahí veré que tal pinta el asunto..

Saludos

domingo, 3 de noviembre de 2013

El Basurólogo

Con una amiga, empecé a salir a comer a diferentes restaurantes de comida internacional, a "recorrer el mundo" decíamos, si íbamos a comer sushi a un restaurante japonés, pues decíamos que habíamos estado en Japón, entonces habíamos ido a comer a Argentina, España, Mongolia, Brasil, Polonia, etc.

Queríamos ir a un restaurante argentino que se llama Aquí es, en el cerca del Parque Metropolitano La Sabana, dimos vueltas y vueltas y no lo encontrábamos, cuando lo hicimos, estaba cerrado. 

Resignados, pues decidimos ir a Lubnan, un restaurante libanés que se encontraba a 7 u 8 cuadras de ahí, para eso teníamos que montarnos sobre el Paseo Colón. 

Cuando llegamos a la esquina y hacer el semáforo, nos encontramos al camión de la basura. La escena, la que todos conocemos, montañas de bolsas de basura, un camión destartalado apestoso y ruidoso, la conglomeración habitual de carros por lo lento que camina y los colectores de desechos urbanos atareados en sus labores. Como quedamos justo en la esquina y en primera fila, pues no nos quedaba otra que contemplar la escena mientras hablábamos, hasta que pongo atención a los colectores de basura, no eran viejillos gordos y feos. Eran tres jóvenes. 

Y fue en ese momento que el tiempo se detuvo, uno de ellos era rubio, musculoso, de ojos claros, sonriente, guapo, de grandes y gruesos brazos, pecho prominente y espalda ancha. Su mono le sugería un buen trasero y hermosas piernas. En ese instante, la noche se convirtió en día, se empezaron a escuchar voces de los coros celestiales. A mi amiga y a mí se nos cayó la baba y la quijada, nuestra cabeza giró hacia el lado derecho.

Era como ver una aparición de un ángel en medio de la mugre y la podredumbre, era como sentir un aroma de rosas en medio de la pestilencia. Simplemente no lo podíamos creer, que semejante hombre, macho, masculino, hermoso y fuerte estuviera haciendo ese trabajo. Nos quedamos los dos como idiotas, contemplábamos a ese semental, como estupidizados, idos, absortos, ausentes. En ese momento, nuestro universo se redujo a esa visión, cara a cara con un dios griego descendido del Olimpo.

No tengo noción de los segundos o minutos que duró esa experiencia casi religiosa, el sonido de las pitoretas de los otros automóviles nos sacó de ese trance y nos regresó a nuestro espacio tiempo. Dolorosamente teníamos que avanzar. A pesar de que los compañeros del modelo este se dieron cuenta de mi cara de playo en plena con-templazón (contemplación) y hacer mofa de ello, mi cuello casi se transforma en el de la niña de El Exorsista en un giro de 180º.

Ese instante glorioso nos sacó de órbita, llegamos al restaurante libanés y buscamos la mesa más próxima a la ventana a la espera de que pasara de nuevo ese hombre tan bello, queríamos verlo aunque fuera un instante más. Casi, casi entramos directo a la cocina a pedir la basura y esperar al camión recolector con bolsas en mano, pero vale, que era la vida real y no una comedia de Hollywood.

En otra ocasión, mientras regresábamos del Club Oh!, justo detrás del Teatro Nacional, veo un camión recolector y le grito a mi amiga: - ¡¡Silvia!! (nombre ficticio) ¡¡el camión de la basura!!!! y grita: -¡¡¡¡Ahhhhhhhhhhh!!!!!- Ahí estaba y empezamos a gritarle: -¡¡¡Ricooooo, mi amoorrr!!!, ¡¡¡¡Sabrosoo!!- A lo que él nos responde con un saludo!!.

Mi amiga, nos decía que ese muchacho tenía que ser modelo, no podía dedicarse sólo a eso y que era muy indignante llamarlo recolector de basura, para darle más categoría a este agente de recolección de desechos sólidos urbanos, le llamó El Basurólogo.

De ahí en adelante, el hermoso basurólogo se convirtió en un mito urbano, muchos dicen haberlo visto y contemplado y muchos otros se han quedado con las ganas. Cada vez que veo un camión de basura en el turno nocturno, cambio de rumbo y paso junto a él con la esperanza de de ver de nuevo a este increíble y guapo varón.

Saludos.

viernes, 2 de agosto de 2013

Catarsis

El mar tiene la capacidad de limpiarse a sí mismo. Todo lo que ha entrado en él y no es parte de sí, o no lo logra incorporar, él mismo lo termina por abandonar en la orilla o destruirlo contra las rocas de la playa. 

El alma es como el mar, tiene la capacidad sacar de sí misma todo aquello que es ajeno a ella.

Hoy mi alma ha hecho catarsis. Me pareció muy curioso la reiteración inconsciente de mi ser que proyecta en mi mundo su sentir. Cuando doy por cerrado un ciclo, cuando quiero sacar cosas feas de mi alma, limpiarme a mi mismo, termino limpiando mi dormitorio, acomodando, botando chunches, papeles, deshaciéndome de ropa.

Me pasó cuando cambié de trabajo, cuando terminé con un grupo de personas mi relación de amistad y nexos de vida. Una o varias personas más han provocado un reacomodo de mi dormitorio y hoy, hoy fue profundo. 

Desde hace una semana tengo esa necesidad, y hoy dejé salir esos sentimientos, soltar de mi alma a esa persona por la que había dado tanto, invertido tanto y no rindió fruto.

No es como otras veces donde mandás al carajo a tu pareja, fue más bien como dejar de alimentar, de chinear, de cuidar una semilla que al final no germinó. ¿Culpa de la semilla? No, culpa mía por ilusionarme de la imagen de un gran árbol cuando la semilla no estaba en condiciones de germinar.

Hice dos cosas importantes hoy, agarré mucha de mi ropa que ya no me quedaba o era muy vieja, pasada de moda,  o la había comprado muy grande (no tengo razones del por qué lo hice en su momento, -necesidad de consumo quizás-), prácticamente vacié mi armario, también tengo secándose, en el tendedero, 3 pantalones de mezclilla para mandarlos a la caridad. La catarsis. Y la segunda, fui a comprar condones y lubricante. Traducido, dejo de alimentar la ilusión por Manuel y lo saco de mi alma y me muevo en sentimiento para buscar otra persona y me abro a la posibilidad de estar con alguien más en cuerpo y alma.

Otras veces me ha costado mucho más, como con tavo o chinito. Como dicen, con el tiempo uno va agarrando práctica.

Pues ahora con más espacio en el alma y el armario, no queda más que irnos de shopping por el pueblo. Hay mucho espacio que llenar.

Saludos





domingo, 23 de junio de 2013

Estás en mi mente

Hoy me entendí una cosa, y que quede como frase célebre:

Uno hace el amor a quien tenés en tu mente y en tu alma y no a quien tenés a tu lado.

Definitivamente, ya me había pasado una vez, pensé que estaba jodido de la jupa, pero en realidad deseaba tener en mi cama a chinito y no al chapin que estaba a mi lado.

Hoy mi cuerpo vibraba, resplandecía con una energía con una intensidad como pocas veces en la vida, y mi mente te pensaba, RS, te pensaba en cada beso y en cada caricia, te pensaba en cada gota de sudor, mi alma estaba contigo.

¿Qué es el sexo si no la unión de dos almas? Mi ser te pensaba y te ansia aunque no te tenía a mi lado, eso es circunstancial, yo te hacía el amor, como espero hacértelo pronto.


viernes, 29 de marzo de 2013

Al final vas a cuidar de él...

Aún recuerdo el primer día que lo vi. Estaba en la piscina del Palacio de los Deportes, llevaba solo una sunga color celeste y blanco; pasó frente a nosotros, nos hizo un guiño. Mi amigo ya lo había visto antes y me comentó algo, no recuerdo qué, solo que no le gustaba. Pero yo había quedado impactado por su cuerpo de dios griego, cuadritos, pectorales, brazos, piernas y un buen trasero.

Tiempo después lo volví a ver en Heredia, en un salón de belleza diagonal a la heladería Díaz, yo iba para el parque central y él estaba esperando un corte de pelo, en aceras contrarias, él sale del salón para mirarme pasar, me mató esa determinación y seguridad. De regreso por ese mismo lugar, sale de nuevo, sí, mostraba interés en mí, semejante hombre, semejante escultura, no lo podía creer. Nos presentamos, hablamos un rato y me pide el número del celular ¡casualmente olvidé mi celular en casa ese día! y él no andaba el suyo (y mi número no es tan fácil de recordar como el de ahora que parece un número de linea caliente con 2 tripletas del mismo número en forma consecutiva). Me pensé que no iba a recordarlo, unas horas después tenía un SMS de él en mi celular. Me orinaba de la emoción.

Nos mensajeamos por 15 días, hasta que un día, no sé si fue martes o jueves, después de nadar, me fui a su casa y nos entregamos. No sabía que hacer, al parecer esperaba que tomara la iniciativa, pero como hacer algo con un cuerpo desnudo, escultural e increíblemente trabajado que tenía frente a mí.
Ese momento lo recuerdo bien, me quitó muchos paradigmas: el asco al semen, el pedo sobre el roll sexual de pasivo como forma de degradación masculina, el miedo a la desnudez y me abrió la mente como nadie a nivel sexual. No recuerdo haber tocado piel tal tersa y que hayan cuidado tanto de mí como en ese momento, su ternura me transtornó.

Poco tiempo después me dice: Estoy en San José, si quieres venir, ese día dejé todo lo que hacía, tomé un bus y fui a buscarlo, estuvimos juntos de nuevo. De camino a casa, mientras caminabamos por el bulevar de la avenida central, la misma voz que de habló sobre la muerte de monseñor Román Arrieta y  Juan Pablo II me dice "Al final, vas a cuidar de él."

Meses después, el único domingo que se me ocurrió ir solo a la disco La Avispa, aparece con sus amigos, ese día se me declaró, quería ser mi pareja. Nuestros encuentros solo habían sido furtivos y sexuales, no lo conocía como persona. Cenamos en McDonald's de La Sabana me dejó cerca de casa.

No volvi a saber de él por un tiempo, yo había quedado en avisarle que pensaba al repecto de ser pareja, cosa que nunca hice.

Sin planearlo, sin ponernos de acuerdo, nos topamos en el Hipermás (ahora walmart) nos fundimos en un abrazo y si no fuera por el riesgo a que nos echaran del lugar después de un escándalo, nos hubiéramos besado.

Una vez, mientras viajaba a la capital en tren, vi a una persona muy similar a él corriendo en una cancha de basket en Heredia, me quedó la incognita, esa cancha era de Adaptación Social (una cárcel).

Empecé a investigar por mi cuenta en internet, le encontré 2 recursos de casación negados (rayos!! si era él). Por 3 meses estuve pasando casi que a diario por el frente de su casa para ver si en algún momento lo veía a él o a alguien en esa casa. Por la fuerza de la actracción universal, se comunica conmigo a través de Facebook. Después de muchos intentos fallidos, logramos comunicarnos por teléfono el año pasado. Si, la desgracia había caído sobre él, lo habían acusado injustamente y condenado a carcel por un tiempo, y sí, estaba en Heredia. Pensé que estaba preparado para cuando me lo contara de boca de él, pero no lo estaba, cuando me contó su situación, me afectó de gran manera. Me derribó cuando me dijo que tenía fotos mías en su ipod, que pasaba mirándolas, que lo sostenían emocionalmente (rayos!! quien diablos soy para que me digan esas cosas!!!) Sabía que tenía que tratarlo con sumo cuidado, casi que con pinzas y guantes de seda, no sólo era él, era sus esperanzas y su corazón.

Un día fui a visitarlo, nos hablamos a través de la malla, recuerdo muy bien su expresión de sorpresa y mi sentimiento de frustración al no poder tocarlo siquiera. Con el corazón hecho un puño me despedí. Nos vimos un par de veces más, le pedí consejo sobre mis vacaciones.

Me había dicho que lo iban a trasladar, me dio el número de su amigo para que me pusiera en contacto con él. Fue hasta este año, que un sábado nos dieron la sorpresa de vernos de nuevo (él no sabía que iba yo de visita y yo no sabía que él no sabía). Fue uno de los abrazos más sentidos y ricos que he dado y recibido. Desde ese día he ido a visitarlo, desayunamos todos juntos, compartimos un poco, y en lo que pueda ayudarle ahí estoy.

¿Qué es lo que siento? Ni idea y hay veces que prefiero no ponerle etiquetas a las cosas. Aún tengo una sopa de sentimientos encontrados, aún no me cuaja el asunto y aun no sé que esperar. Dejaré que el tiempo pase, que las cosas sucedan. Prefiero ver un poco como se desarrollan las cosas antes de hacer y sentir nada. En 2 meses sale a libertar condicional. 

No sé si como pareja, no sé si como amigo, pero las palabras de esta misteriosa voz vuelven a tener sentido y a cumplirse: Al final vas a cuidar de él. ¿Será que estaremos juntos hasta el infinito y más allá? o ¿será que alguno de los dos va a encontrar pronto su final?


jueves, 27 de diciembre de 2012

El poder de uno

No sé por qué el día de mi cumpleaños número 32 (again) estaba de mal humor, quizás porque sabes que te haces más viejo cada día, todo se te empieza a caer y arrugar y la hermosa y bella juventud nos abandona con cada días más y más.

A pesar de los escasos saludos de mi familia y de algunos compas del laboratorio, seguía amargado, malhumorado. No soy de celebrar mis cumples, es más, quité la fecha del Facebook para evitarme la lista de amigos que me mandarían sus buenos deseos gracias a que dicha web se los recuerda, no porque lo tengan pendiente (los amigos ya no son como antes, se sabían estas fechas de memoria como los teléfonos de cada uno de los compas, porque no teníamos celulares donde guardarlos).

Pero bastó un simple saludo desde Europa por el WhatsApp "Hey feliz cumpleaños! No estoy allá para ir a celebrarlo Pero te mando un gran abrazo y mis mejores deseos para vos! Que la pases muy bien amigo". Unas simples palabras, sencillas y mi mundo volvió a tornarse de colores, volvió a florecer, el arco iris apareció y las mariposas revolotearon por todo lado. Y el milagro sucedió, una sonrisa se dibujó en mi rostro, mi amargura desapareció y uno de los sentimientos más hermosos nació en mi alma. Puta, hacía rato no me sentía así. Y como dirían, lo perdimos...

Le conté a mi asistente y le dije, "Téngame paciencia por lo menos hasta mediodía, que me trastornaron". Y no fue vara, estaba en otro planeta.

Cuando hablé con mi amiga de la oficina de lo sucedido, le dije: "Mae, estoy mal!", a lo que me responde: "De hecho, cuando una persona tiene ese poder sobre uno, estamos mal."

Fijo les ha pasado, hay personas específicas que con un gesto, una sonrisa, una palabra nos eleva, nos transforma el mundo, no el humor, ni el ánimo, sino el mundo entero. 

En dos platos, el mae me dejó baboso. 

No pude contenerme, al rato, después de agradecerle, le dije: "Y gracias, me alegrastes el día", ja, me alegrastes el día, si claro, Me sacastes del planetaaa!! me dejaste en órbita, en serio que volaba..

No puedo creer que esté escribiendo esto. Y aún me emociona re-leer el mensaje.

Saludos.

martes, 25 de diciembre de 2012

Mujeres engañadas...

Tenía 17 años y finalizaba su secundaria, su mundo aún de color de rosa, con los rituales propios de la edad, amiguitas inseparables de por vida, serenatas de las compañeritas, todo un horizonte de posibilidades para comerse al mundo.

En el pueblo era bien vista, de buena familia, asistía a la iglesia y al grupo de jóvenes, era buena ("¡ahhh que muchacha tan buena!", dirían las viejitas del barrio). Alegre, amable, linda, delgada, de buenas costumbres y sobreprotegida, de vez en cuando viajaba en bus. La niña vivía encerrada en una burbuja de felicidad.

Él tenía 24, finalizaba la ingeniería en el Tecnológico, pertenecía al mismo grupo de jóvenes aunque era del círculo de los dirigentes, tocaba la guitarra, desenvuelto, con buenas relaciones interpersonales que había desarrollado a traves del tiempo por el contacto continuo con muchas personas. Joven sin vicios, no llegaba tarde a casa y de buen ver. 

Ambos se encontraron y se entendieron. Iniciaron una relación, aprobada por todos. Parecían una pareja de Hollywood o de familia real. La pareja perfecta. Cumplían con todas las apariencias, pero a lo interno la cosa no iba muy bien.

Él empezó a ir a llegar tarde a sus citas con ella y solo una vez por semana, no la llamaba entre semana, cuando deberían de estarse besando, él pasaba dormido 30 min de las 2 horas en las que se veían a la semana en el sillón de su casa, nunca le tocó, no le reflejó pasión. Ella callada, asumía todo, aguantaba todo.

Él duró 3 semanas buscando el regalo de su mejor amigo para navidad, no escatimó en su costo, lo quería para él. A ella le compró lo primero que encontró, a contra tiempo y con lo que le había sobrado de dinero del primer regalo.

No se preocupó cuando le llegaron a decir que ella se entendía muy bien con un chavalo de Ecuador ("es seminarista y ahorita se va" se dijo), sólo actuó para defender su orgullo y dignidad de hombre casi prohibiendole a su novia que no volviera a ver a ese muchacho y fue por insistencia de sus amigos.

Él se fue a la playa un 13 de febrero dejándola sola en la casa, con la estúpida excusa de celebrar el día de los enamorados el 15, entre el 14 de feb y el 16, día en que celebraban 6 mes de estar juntos.

Fueron a ver a David Bisbal, al parecer él estaba más emocionado que ella por ese concierto. La usó como excusa de acompañarla y como tapadera en la fila.

Aún no se explica cómo le aguantaron tanto. Deseaba terminarla, pero su abuela estaba delicada y se aproximaba sus 18 primaveras, no podía cortar.

Por su parte, cuando él veía porno en su casa, terminaba viendo escenas gay. Algo no cuadraba, algo estaba mal. Defendió a su amigo cuando ella le dijo que habían comentarios de que tenía una relación con otro mae. Él se mantuvo fiel a la amistad a pesar de las malas lenguas.

Un 30 de mayo de 2004, mientras salían a caminar, él le confiesa a su amigo que no tenía clara su sexualidad y su amigo le confiesa que es gay. En la oscuridad de la noche, no se contuvieron las ganas y sus manos acariciaron por sus entrepiernas.

Un mes después, la relación de ella y él se terminaba con la excusa de la madurez que da la universidad con respecto a la vision del mundo ha abierto un abismo ........ . . . . . . 

Fue condescendiente, ella estaba enamorada, no podía llegar y decirle a secas "mi amor, termino contigo porque descubrí que soy gay", o sea, así la hubiera o matado o mandado a un convento. Su primer amor, su perfecto amor era gay.... de muerte súbita. Nunca la tocó, nunca le besó apasionadamente, nunca se dejó tocar por ella.

Ya el tiempo y las malas lenguas se iban a encargar de contarle a ella la verdad, en dos ocasiones la vió en su casa hablando con su madre, no cruzó con ella más que un par de saludos. En la calle, como extraños. 

Los dos amigos siguieron experimentando su nueva opción de sexualidad hasta que el tiempo y las circunstancias de vida los separó.



Aún estoy esperando un capítulo con una historia similar a esta en Decisiones de mujeres, porque tristemente este no es un caso aislado, hay mucho peores, casos donde el mae prefiere esconderse debajo de las faldas de su novia y usarla de tapadera mientras coge con su mejor amigo. Otros bajo el excusa de haber sentido el llamado de dios se esconden bajo una sotana.

Insistimos, el closet es para la ropa.

Saludos