domingo, 4 de diciembre de 2011

Carta a mi amado


Hola amor

Quiero creer que aun me lees,
quiero creer que aun estas acá, 
no sabes lo que te he extrañado y lo que me haces falta. 
te fuistes sin ninguna explicación y no me das señas de vida.
ausente.

Y es que en cada lugar que voy me recuerda a ti, sí lo sé, no has estado acá, pero a los lugares que he ido a pasear, son los lugares donde te quiero llevar, subir al volcán y morirme de frío mientras vos disfrutas de la temperatura extrema. En la playa, donde jugaríamos con las olas y en la loquera fijo compraríamos al menos unos bugee´s (tablas cortas para juguetear con las olas) y juguetear en las olas.

Levantarnos temprano, en realidad sacarte de la cama y mientras te acurrucas en el carro por la hora y el sueño, yo manejo, pero no podrías dormir por la vistas de los bosques, las montañas y los cultivos al lado de la carretera.

Fui a Manuel Antonio, y si, los monos cariblancos estuvieron en nuestras narices, no tuve que correr tras de ti para evitar que agarraras a los monos y después correr al centro de atención médica porque te agarraron a mordiscos los monos. fijo, no son domésticos, son cabrones, pero no lo entenderías hasta que te arrancaran el dedo indice.

En el hotel que me quedé, en la mañana cuando me levanté, desde el balcón se observó un imponente mono Congo caminar por las ramas del bosque. 

Cuantas veces ya hubiéramos ido a Go Green a comer ensaladas, me encantan con aceitunas, o la hartada de frutas que te hubieras dado con las guayabas o los bananos. O que simplemente nos echaran de las discos como ya me han hecho, por que simplemente a las 4 am cierran. Escándalo para tí, lo sé, es como ir al mantiné.

Que te puedo decir, cuando te fuiste, me dejaste en a la deriva en un mar de sentimientos, me enamoré, creo yo, de un compañero de trabajo, no correspondido, como es lo normal en mi vida, pero ya me esta pasando. He tenido mis aventuras con un maesillo 11 años menor, cosas de la vida sin explicación, en fin, me he cuidado como me los habías dicho, no creas que no te hago caso.

Se dio la oportunidad, y cambié de trabajo, dejé ya mi horario nocturno, ahora estoy como Gerente de Producción en una empresa de cultivo de tejidos, a 50 km de casa, por el momento viajo, pero me dan una casa allá, dentro de poco me pasaré. Adivina, tiene vista al mar, lejos claro, pero dicen que se ven los barcos pasar.

Guardo la esperanza de que aun estés aquí.

Saludos a los chicos y a tus papis.

Cuidate, besos y abrazos.

Te amo