Hoy estuve hablando con un amigo y nos sinceramos del todo, la conversaciones profundas y sinceras de dos gay que se abren a compartir sus historias. Este amigo creció en la zona de Guanacaste y me comentaba que a los campesinos de la zona pues les pican el rabo y que estuvo con varios que ahora son hombres casados y tienen hijos. Pues bien, ustedes me dirán, 'esto no es nada nuevo!', es noticia conocida y secreto a voces. Acá es entonces donde sí le creo a las encuestas que hablan que el 80% de los ticos han tenido alguna experiencia gay. Y a como se ven las cosas creo que es totalmente factible.
Ahora, en una sociedad tan machista, amedrentada y atada por la religión e hipócrita donde, como dice la ministra de salud: 'todos cojen en sus casas pero en la calle todos son puros y castos' (no con estas palabras exactas, aclaro) nadie va admitir nada Jamás de los jamases sus actividades clandestinas, pero en secreto sí han volado culo parejo. Entonces es donde me pregunto: ¿y si toda esta gente que han sido reprimida por alguna razón, sea presión social, familiar o religiosa, o por pedos mentales varios, en el referéndum fueran sinceros consigo mismos, con lo que quisieron ser y no pudieron o no los dejaron ser, con lo que les quema el alma noche tras noche, e incluso fueran condescendientes con las nuevas generaciones que ahora sí pueden expresar libremente su sexualidad * (aplican restricciones, aún)? creo que ese referéndum se gana por goleada, y el Observatorio Ciudadano quedarían viendo pa'l cipres.
Si, si, esto es casi un sueño de opio, pero creo que si hace una campaña que apele a la conciencia y a la sinceridad consigo mismo al menos un empate se lograría.
Ya no estamos en los tiempos de que las locas de barrio eran los peluqueros o modistas, o el dueño de los gatos, habemos gay abiertamente gay en todos los ambientes, son los tiempos que en todas las familias hay 1 ó 2 gay declarados, en los tiempos donde las mujeres siempre tienen a un mejor amigo gay que les hace el control de calidad a sus novios a pedido de ellas mismas, en donde en todo ambiente de trabajo los gays no son sinónimo de mae amanerado si no hasta puesto de mando, exitosos y con plata (que es lo que más les duele a los bugas), y que todos respetan aunque los tienen de lejitos y los curiosos se les arriman a ver como es su vida, entre otras cosas, en los tiempos donde el secreto a voces es que incluso el cura del pueblo es gay pero todos se hacen los crazy.
También para desgracia de las chavalas, los maes gay son los maes de cuarpazo de gym, definidos, y musculosos, con unas caras esculpidas por ángeles, cabello mejor cuidado que el de las viejas, saludables e inteligentes, deportistas, sensibles y amables, que saben bailar, cocinar de buen gusto y son super chineadores con ellas, dejándoles a las mujeres un catálogo de maes gordos, fodongos, perezosos, borrachos, insensibles, machitas y limpios...
Incluso, aunque las generaciones viejas les cuesta entender, las nuevas generaciones, los carajillos de cole, son super abiertos de mentes y ya no se burlan del compita amanerado que incluso expresan y viven abiertamente su sexualidad y sus compañeros o les importa un bledo o lo tienen de amigo y lo apoyan, hasta tienen su noviecillo en el mismo cole.
A una generación como la mía, a mis 30 años aun nos freackea el hecho de ver una pareja gay de la mano a plena luz del día paseándose por la ciudad, como me ha pasado ya en varias ocaciones ver a parejas lesbianas en la calle.
Los tiempos han cambiado y de forma muy vertiginosa, aún nos cuesta asimilar este vuelco de mentalidad, pero bien se dice: lo único permanente en este mundo es el cambio.
