martes, 2 de agosto de 2011

¿Cuánto puede hacer una mirada?


Es increíble todo lo que puede hacer o decir una mirada..

Desde la caricia más sublime hasta el insulto más fuerte jamás pronunciado, un reproche, una complicidad, pasión o piedad, una solicitud de ayuda y un agradecimiento.

Seducir con la mirada es casi un arte. Yo en lo personal soy un babiecas en este sentido, pero puedo jugar un poco con ellas, generalmente me siento un poco incomodo cuando siento que me están observando, porque no sé que intención tendrán, si solo es mirar por mirar o si están interesados en conocerme. Generalmente las evito.

De historias creo que cada quien tiene un buen puño, de las mías, unas en particular que me hacen mucha gracia.

En mis años que asistía a la UCR y trabajaba en San Pedro, iba todos los días por el mismo trayecto, a la misma hora. Tanta era la rutina que ya uno sabía que, si se encontraba a tal persona o a la otra en tales lugares, uno iba o tarde o a tiempo, parecía que era la misma escena de la vida repitiéndose una y otra vez. Esto tenía sus ventajas, si había alguien guapo, uno lo podía ver todos los días.

Y ese fue el caso, había un chavalo que estaba guapillo y yo lo miraba directamente a los ojos, él me miraba y yo no le quitaba la vista hasta que el cuello me lo impedía, y eso era de todos los día a las 7:20 am entre las cuadras de la esquina de Q´Café y el hotel Balmoral, tanto fue así que el mae se empezó a incomodar, jaaaa y cuando vi el poder que me estaba dando, lo seguí molestando de esa manera, el mae cuando me veía a lo lejos miraba para los ventanales, evitaba mi mirada y yo lo seguía acosando. Era su tormento todas las mañanas, día tras día, hasta que un día lo dejé de ver. Me pregunté si había cambiado de horario o de trabajo hasta que en una ocasión lo veo cruzar la avenida central viniendo unos 100 m más al sur!. o sea, el mae se sintió tan incomodo que cambió su ruta de trabajo al punto de caminar 200 m más con tal de evitarme!!.

Ahí me dio lástima el pobre muchacho, y dejé de hacerlo y para mostrarselo, cada vez que lo seguí viendo era yo quien miraba para otro lado o para el suelo.

También es cierto que nos encanta que nos miren, creo que es cuando dejan de hacerlo cuando nos preocupamos, o si nos miran raro, si estaré despeinado, manchado o tendré algo en la cara, o peor aún, si algo no me combina!!! (o sea, ahí no hay nada que hacer y te aguantas hasta que llegas a quitártelo y quemarlo en la casa, al menos que tengas dinero y te compres algo en el camino).

A mí en lo personal me encanta joder con la No mirada, por ejemplo, hay chavalas que cierto, son bonitas y se visten de tal manera que cuando pasan quiebran cuellos, ellas saben esto y les encanta, viven de ello y para ello, son su alimento espiritual. Saben que todos, absolutamente todos las van a mirar. Y cuando no lo hacen se sienten mal, se preocupan, y es ahí donde yo entro. Generalmente cuando pasan junto a mí ni las alzo a ver, las trato como una maceta, un árbol o un adorno ambiental, ni las determino, y si estamos solos por un trayecto, es mortal para ellas, porque ellas esperan que las miren y si no lo logran, si son tratadas como cualquiera es un duro golpe al autoestima.

Igual pasa con los maes que saben que otros maes los van a mirar por su cuerpo, ignorarlos es golpearlos tan fuerte como un verdadero golpe en el estomago.

Cuando iba al Palacio de los Deportes a nadar, muchas veces llegaba Pablo, un mae con un cuerpo envidiable, bien trabajado, musculoso. Este mae siempre usaba un traje rojo con borde blanco y según él iba a tomar el sol. Como su voluminoso cuerpo no podía pasar desapercibido, también se ponía de pie cada 10 min, como para llamar la atención. Y trabajar y manipular a este tipo de personas es super fácil.

Mi propósito: volver loco a este mae.. Woojojo.. pues bien, paso a su lado, me sento como a 15 m de él y no lo miro. Se pone de pie, no lo miro, se sienta, no lo miro, se vuelve a poner de pie, no lo miro, me pongo el bronceador y lo ignoro completamente, se acerca, lo ignoro y me sigo poniendo el bronceador, se sienta en la banca más próxima, lo ignoro y continuo en lo mío, se masturba encima de si traje de baño, lo ignoro y ¡se saca el pene en el área publica y al aire libre!!, y es ahí donde finjo notar su presencia (obvio!!! con aquel pedazo afuera Hello!!). Y eso no es todo.

En el baño, lo provoco y se masturba al frente mío y lo dejo caliente, jalo antes de, él se pone la panta con que se iba a ir a la calle y no se aguanta y acaba en ella!!! doy media vuelta y lo dejo con ese pequeño problemita de estética.

¿Qué si soy malo?, ¡soy perverso!!

Todo esto sin cruzar palabras, sin contacto físico, a punta de miradas.

¿Cuánto puede hacer una mirada? Hasta donde estés dispuesto a llegar...

Saludos