jueves, 21 de julio de 2011

La Gay-lleza



Como cuando se celebra un evento importante en una organización, se recibe a un invitado para que nos dirija unas palabras, es así como en las universidades importantes, se reciben a grandes científicos para que den clases inaugurales al inicio del curso lectivo.


Me costó encontrarlo, pero lo he hallado.


La siguiente es una columna de Victor Castro, quien la vida me ha dado la posibilidad de conocer en persona, mis respetos y admiración.

La celebración, un año de este blog. Saludos y gracias.

La Gay-lleza
Febrero 05 de 2007.

Para aquellos que han tenido la mala suerte de nacer bellos esta frase lo resume todo, es un hecho, la belleza es una maldición, no puedes darte licencias de nada, nunca jamás se te ocurra la idea de querer engordar más allá de los límites permitidos por la sociedad, jamás puedes dejar de hacer ejercicio aunque sientes que tus articulaciones hagan más ruido que una marimba guanacasteca, esta prohibido enamorarse de alguien feo o feo-inteligente, de acuerdo a los estatutos de la convención gay de Ginebra, tu pareja será siempre alguien proporcionalmente lindo a ti mismo, entre más bello eres, más lindo será tu único y verdadero amor, así saldrán mejor en las fotos.

Envejecer con dignidad es uno de los siete pecados capitales gays, si lo cometes nunca conocerás el paraíso gay (y eso que vivimos en uno) entre más edad tienes más ridículo te puedes volver, no importa que tus Levis talla veintinueve ya no te queden, igual te los tienes que seguir poniendo para que todos vean la etiqueta y comenten en voz baja, guauuu, sigue usando la misma talla de hace quince años, que bruta la momia, lo que todos desconocen es que no come más que lechuga, que hace diez clases de spinning por semana, que tiene una hernia en la ingle de tanto meter la panza y que perdió el sentido del paladar de tanto matarse de hambre, que no come queso amarillo, ni natilla, menos chicharrones o papas fritas, tiene cinco años de no ir a un Mac, no usa azúcar, no come helados, pan, pinto o yema de huevo, jamás come un tres leches o un pie de pecanas, que ya ni se acuerda a que sabe una gaseosa y que su idea de pasar una semana santa en Manuel Antonio equivale a tener seis meses previos con una rutina de ejercicios y dieta de triatlonista para el Iron Man de Hawai.

Insisto amigos, nacer gay y bello es una maldición, Dios te libre de tener un bad hair day, tu cabello y peinado debe de lucir pluscuamperfecto incluso más allá de tu muerte, si por desgracia se te ocurre aparecer con una enfermedad terminal como cáncer date por muerto antes de que ocurra, inmediatamente se te etiquetara como “Dead Man Walking”. Nunca se te ocurra ir a la disco sin haber memorizado la ultima canción de Madonna, si lo haces puedes pasar a convertirte en un He-does-not-speak-English y eso es el equivalente a suicidio social.

Así que no se trata solo de ser bello, tienes que aparentar menos edad de la verdadera, tienes que ser flaco, musculoso y culón, bilingüe, sano, chistoso, tener una cosota, estar depilado en tus zonas bajas, usar drogas Light, beber agua y nunca cerveza, tener auto (si es del año ni hablar), conocer Europa y sus goces, haber visto la película, haber leído el libro y haber ido al musical, saber más de decoración y buen gusto que Martha Stewart, cocinar como chef graduado del Cordon Blue de París, saber de vinos y caviar como el mejor de los comensales y por último, ser lo suficientemente discreto para acostarte con todo San José y que tu sombra ni se entere.

La pregunta que dejo al encender las luces es, ¿Quién quiere tener esta clase de vida?, se los juro amigos, yo no.

martes, 5 de julio de 2011

Cuestión de Hormonas


Para nadie es un secreto que unas buenas curvas, unas buenas tetas y un buen culo doblega hasta las más fuertes voluntades masculinas heterosexuales, qué no hacen los hombres por una sola sonrisa de una peliteñida siliconiada y liposuccionada mujer (se nota el desprecio??).

Creo que un gordo, peludo, grasiento y panzón puede cortarse una mano con un papel aluminio si su cabeza se creyera firmemente en la más volada y profunda ocurrencia de que existe la más remota e infima posibilidad de acostarse con una mujer de éstas, el mae se desviviría y hasta haría lo imposible por complacerla, aunque lo más seguro que de ella obtuviera a lo mucho un gracias, si tiene suerte, una sonrisa, y en un caso más extremo y casi orgásmico de la década un pellizquito en el cachete.

Seamos realistas, bien lo dice el dicho "Todo entra por los ojos" y lo primero que ve uno es un cuerpo, una cara, unos ojos, en cuestión de nanosegundos nuestro organismo determina si esa persona es o no atractiva y de inmediato reacciona ante estos estímulos. No estoy hablando paja, todos, absolutamente todos, lo hemos experimentados; y escuchamos expresiones de primera entrada como "¡Me enamoré!", "Acaba de entrar mi marido", "¡Oh Margoth!", "¡Qué jue aquello!", "Buenas!".

Les voy a contar una de estas experiencias orgánicas y donde uno simplemente no se explica lo que pasó.

Iba yo a la piscina del Palacio de los Deportes, como todas las semanas, a nadar unos 1500 m en promedio, hay veces más, otras menos. Hacía unos años me había lesionado un hombro, y en esa ocasión me empezó a molestar, a los 500 m de nado me dije - ya no puedo más, hago 700 m y me salgo que no soporto el dolor-.

Al finalizar los 600 m veo entrar a un wila con un cuerpazo escultural, sus hombros, abdomen, piernas, pectorales definidos a la perfección y en una tanguita diminuta que hacía notar su hermoso trasero y por supuesto su paquete, simplemente me quedé sin habla. Como estaba solo en mi carilera y el resto de la piscina llena de gente, entra en mi carril y empieza a nadar a una velocidad, calculo yo, de 1,5 veces la velocidad que yo llevaba, y me dije - no puedo quedarme atrás, me le pongo al corte, no puedo quedar mal.

Y empiezo, nadaba a mayor velocidad de lo normal, se me olvidó el dolor insoportable del hombro, cuando me dí cuenta había hecho 2000 metros, salí a descansar 10 min fuera del agua y entré a hacer 500 m más. Cómo y de qué forma lo hice, no tengo la más minima idea, sólo sé que este tipo y mi orgullo de no quedar mal fueron las mejores motivaciones que pude tener para vencer mis mismas limitaciones impuestas. Como dice una amistad, eso fue pura picha.

Cuando salí del agua, me dije -se me va a caer el brazo!!- me imaginé que más tarde me iba a doler increíblemente, no fue así, solo una pequeña molestia, que creo que fue por el sobre esfuerzo que hice por el ritmo atípico que llevaba.

Y sí, como un gordo, peludo, grasiento y panzón, no tenía la más mínima posibilidad de acostarme con ese tipo, sólo me creí la remota posibilidad.

Pero si estos pensamientos absurdos son suficientes para sacar lo mejor de uno mismo, pues vale, bienvenidos sean, y que le aparezcan a uno guapos por todo, y que sigamos siendo ingenuos de esta manera.

Saludos