
Para nadie es un secreto que unas buenas curvas, unas buenas tetas y un buen culo doblega hasta las más fuertes voluntades masculinas heterosexuales, qué no hacen los hombres por una sola sonrisa de una peliteñida siliconiada y liposuccionada mujer (se nota el desprecio??).
Creo que un gordo, peludo, grasiento y panzón puede cortarse una mano con un papel aluminio si su cabeza se creyera firmemente en la más volada y profunda ocurrencia de que existe la más remota e infima posibilidad de acostarse con una mujer de éstas, el mae se desviviría y hasta haría lo imposible por complacerla, aunque lo más seguro que de ella obtuviera a lo mucho un gracias, si tiene suerte, una sonrisa, y en un caso más extremo y casi orgásmico de la década un pellizquito en el cachete.
Seamos realistas, bien lo dice el dicho "Todo entra por los ojos" y lo primero que ve uno es un cuerpo, una cara, unos ojos, en cuestión de nanosegundos nuestro organismo determina si esa persona es o no atractiva y de inmediato reacciona ante estos estímulos. No estoy hablando paja, todos, absolutamente todos, lo hemos experimentados; y escuchamos expresiones de primera entrada como "¡Me enamoré!", "Acaba de entrar mi marido", "¡Oh Margoth!", "¡Qué jue aquello!", "Buenas!".
Les voy a contar una de estas experiencias orgánicas y donde uno simplemente no se explica lo que pasó.
Iba yo a la piscina del Palacio de los Deportes, como todas las semanas, a nadar unos 1500 m en promedio, hay veces más, otras menos. Hacía unos años me había lesionado un hombro, y en esa ocasión me empezó a molestar, a los 500 m de nado me dije - ya no puedo más, hago 700 m y me salgo que no soporto el dolor-.
Al finalizar los 600 m veo entrar a un wila con un cuerpazo escultural, sus hombros, abdomen, piernas, pectorales definidos a la perfección y en una tanguita diminuta que hacía notar su hermoso trasero y por supuesto su paquete, simplemente me quedé sin habla. Como estaba solo en mi carilera y el resto de la piscina llena de gente, entra en mi carril y empieza a nadar a una velocidad, calculo yo, de 1,5 veces la velocidad que yo llevaba, y me dije - no puedo quedarme atrás, me le pongo al corte, no puedo quedar mal.
Y empiezo, nadaba a mayor velocidad de lo normal, se me olvidó el dolor insoportable del hombro, cuando me dí cuenta había hecho 2000 metros, salí a descansar 10 min fuera del agua y entré a hacer 500 m más. Cómo y de qué forma lo hice, no tengo la más minima idea, sólo sé que este tipo y mi orgullo de no quedar mal fueron las mejores motivaciones que pude tener para vencer mis mismas limitaciones impuestas. Como dice una amistad, eso fue pura picha.
Cuando salí del agua, me dije -se me va a caer el brazo!!- me imaginé que más tarde me iba a doler increíblemente, no fue así, solo una pequeña molestia, que creo que fue por el sobre esfuerzo que hice por el ritmo atípico que llevaba.
Y sí, como un gordo, peludo, grasiento y panzón, no tenía la más mínima posibilidad de acostarme con ese tipo, sólo me creí la remota posibilidad.
Pero si estos pensamientos absurdos son suficientes para sacar lo mejor de uno mismo, pues vale, bienvenidos sean, y que le aparezcan a uno guapos por todo, y que sigamos siendo ingenuos de esta manera.
Saludos
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