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domingo, 3 de noviembre de 2013

El Basurólogo

Con una amiga, empecé a salir a comer a diferentes restaurantes de comida internacional, a "recorrer el mundo" decíamos, si íbamos a comer sushi a un restaurante japonés, pues decíamos que habíamos estado en Japón, entonces habíamos ido a comer a Argentina, España, Mongolia, Brasil, Polonia, etc.

Queríamos ir a un restaurante argentino que se llama Aquí es, en el cerca del Parque Metropolitano La Sabana, dimos vueltas y vueltas y no lo encontrábamos, cuando lo hicimos, estaba cerrado. 

Resignados, pues decidimos ir a Lubnan, un restaurante libanés que se encontraba a 7 u 8 cuadras de ahí, para eso teníamos que montarnos sobre el Paseo Colón. 

Cuando llegamos a la esquina y hacer el semáforo, nos encontramos al camión de la basura. La escena, la que todos conocemos, montañas de bolsas de basura, un camión destartalado apestoso y ruidoso, la conglomeración habitual de carros por lo lento que camina y los colectores de desechos urbanos atareados en sus labores. Como quedamos justo en la esquina y en primera fila, pues no nos quedaba otra que contemplar la escena mientras hablábamos, hasta que pongo atención a los colectores de basura, no eran viejillos gordos y feos. Eran tres jóvenes. 

Y fue en ese momento que el tiempo se detuvo, uno de ellos era rubio, musculoso, de ojos claros, sonriente, guapo, de grandes y gruesos brazos, pecho prominente y espalda ancha. Su mono le sugería un buen trasero y hermosas piernas. En ese instante, la noche se convirtió en día, se empezaron a escuchar voces de los coros celestiales. A mi amiga y a mí se nos cayó la baba y la quijada, nuestra cabeza giró hacia el lado derecho.

Era como ver una aparición de un ángel en medio de la mugre y la podredumbre, era como sentir un aroma de rosas en medio de la pestilencia. Simplemente no lo podíamos creer, que semejante hombre, macho, masculino, hermoso y fuerte estuviera haciendo ese trabajo. Nos quedamos los dos como idiotas, contemplábamos a ese semental, como estupidizados, idos, absortos, ausentes. En ese momento, nuestro universo se redujo a esa visión, cara a cara con un dios griego descendido del Olimpo.

No tengo noción de los segundos o minutos que duró esa experiencia casi religiosa, el sonido de las pitoretas de los otros automóviles nos sacó de ese trance y nos regresó a nuestro espacio tiempo. Dolorosamente teníamos que avanzar. A pesar de que los compañeros del modelo este se dieron cuenta de mi cara de playo en plena con-templazón (contemplación) y hacer mofa de ello, mi cuello casi se transforma en el de la niña de El Exorsista en un giro de 180º.

Ese instante glorioso nos sacó de órbita, llegamos al restaurante libanés y buscamos la mesa más próxima a la ventana a la espera de que pasara de nuevo ese hombre tan bello, queríamos verlo aunque fuera un instante más. Casi, casi entramos directo a la cocina a pedir la basura y esperar al camión recolector con bolsas en mano, pero vale, que era la vida real y no una comedia de Hollywood.

En otra ocasión, mientras regresábamos del Club Oh!, justo detrás del Teatro Nacional, veo un camión recolector y le grito a mi amiga: - ¡¡Silvia!! (nombre ficticio) ¡¡el camión de la basura!!!! y grita: -¡¡¡¡Ahhhhhhhhhhh!!!!!- Ahí estaba y empezamos a gritarle: -¡¡¡Ricooooo, mi amoorrr!!!, ¡¡¡¡Sabrosoo!!- A lo que él nos responde con un saludo!!.

Mi amiga, nos decía que ese muchacho tenía que ser modelo, no podía dedicarse sólo a eso y que era muy indignante llamarlo recolector de basura, para darle más categoría a este agente de recolección de desechos sólidos urbanos, le llamó El Basurólogo.

De ahí en adelante, el hermoso basurólogo se convirtió en un mito urbano, muchos dicen haberlo visto y contemplado y muchos otros se han quedado con las ganas. Cada vez que veo un camión de basura en el turno nocturno, cambio de rumbo y paso junto a él con la esperanza de de ver de nuevo a este increíble y guapo varón.

Saludos.

domingo, 20 de mayo de 2012

En el recuento de los daños...


No, no es la famosísima canción de Gloria Trevi, es creo yo, un de mis más grandes actos de valentía; tampoco fue el rescatar a la damisela (en mi caso sería el hermoso y guapísimo principe azul) atrapada@ y encaramada en la torre más alta del castillo custodiado por un enorme y furioso dragón escupefuego, para eso está la historia de Shrek. 

Fue el simple hecho de dejarlo todo, de dejar mi estado de confort y seguir un sueño..

Si no lo han hecho antes, les aseguro que hay que tener los huevos bien puestos, y salvavidas por supuesto, tampoco es que no vamos a ir de narices así a la pura bulla.

Les cuento. Trabajaba yo, en una empresa transnacional, como un técnico en microbiología, en horario nocturno y fines de semana, horario de puta, le decía, pues era de 6 pm a 6 am de jueves a domingo y de miércoles de por medio. Con compañeros muy guapos y el amor de mi vida del que les he hablado en post anteriores y de quien estaba enamorado (si claro, "estaba").

Salió la oportunidad de trabajar como gerente de producción en un laboratorio de cultivo de tejidos vegetales, área de trabajo por el cual siempre ha tenido interés y cuyo mercado está saturado, fue como dije en su momento "Sacarse la lotería" el que le dieran a uno dicha gerencia.

La cosa pintaba bonito, el objetivo general era mejorar la calidad de las plantas que es estaban exportando. Por un diagnostico previo de la situación, no era complicado. Pero como las cosas nunca son perfectas, tuve que asumir el puesto antes de lo previsto, justo cuando la empresa fue sumida en una crisis financiera, el gerente general, una personal super difícil de tratar y cuyos objetivos para la empresa no eran claros, porque los cambiaba a cada nada mientras él mismo decidia el cómo lidiar con la crisis. 

Para terminar rápido con el cuento, después de 5 meses de trabajo, fui despedido por razones financieras, un mes antes habían puesto a un gerente sobre mí y ya la cosa era cuestión de tiempo. Y según me cuentan, las cosas al cabo de dos semanas se puso peor. pero en fin, ya eso no es asunto mío.

Financieramente, lo confieso, no fue la mejor decisión, pero a nivel de curriculum y cómo experiencia de vida, ese periodo fue de mucho crecimiento personal y quizás profesional (el tiempo lo dirá).

Manejar personal, el conocer gente, ver sus entorno de vida, afianzar amistades, enfrentarme a la naturaleza (siii, si vieran las arañotas que aparecían en la casa!).

Conocí el entorno social de mucha gente y me dí cuenta de lo afortunado que he sido en el poder estudiar lo que quería y no lo que debía para ganar dinero, de poderlo hacer cuando se supone que lo haga y que no tenía que trabajar para hacerlo. La increíble decisión de mis padres de dejar su vida hecha en un pueblo para pasarnos a otro y darnos la oportunidad de poder estudiar y trabajar en un entorno de mayores oportunidades.

Ver el entorno tan ambiguo en el aspecto de las libertades de la gente gay en los pueblos rurales, es simplemente horroroso. Se sabe que el pueblo abundan las loquitas, pero pocas veces las ví, entornos familiares cerrados, locas de closet, socialización casi nula, hay muchos casos particulares de familias que aceptan pero de forma cerrada, no hay mucho donde ir, que digamos un bar o una disco. wow, cómo extrañé San José, en donde le puedo dar un beso a quien sea y donde sea (bueno así soy de abierto por acá), allá es todo como secreto a voces, muy por debajo de la mesa, todo de bajo perfil.

Tuve el chance de profundizar amistades, una en particular, que ha estado latente, comunicaciones constante pero a través de la red, tuvimos la oportunidad de reunirnos y comernos un Churchill en el Paseo de los turistas y sacar nuestras frustraciones y pensares, sueños y anhelos. Mi gemelillo (porque tenemos una diferencia de edad de unas 4 horas aproximadamente) se ha convertido en un gran amigo.

Otro de mis grandes amigos que hice fue con quien cafeteaba los viernes en la tarde después del cierre de la semana. Gran muchacho, creo que hay ciertos sentimientos de él para conmigo, tema delicado de tratar. Pero es lindo el trato con él.

No les miento, en el trabajo también gané amigos como enemigos. Pero bueno, para bien o para mal, la cosa se acabó.


Me di cuenta que soy un gran cocinero y eso que solo contaba con un hornito tostador y una sartén eléctrica, Ufff si hubiera tenido una cocina de verdad!! creo que hubiera terminado poniendo una soda para hacerle la competencia a la Cuatrufia!

Los daños? Depende de los que valores más. A nivel monetario perdí mucho, pero qué es el dinero a la par de la experiencia humana? Y en éste ámbito gané más de lo que imaginaba.

Acabo de regresar de mis vacaciones que hace tanto merecia y necesitaba y ahora me concentro en mi tesis que debo de terminar.

Saludos y abrazos